Misión Apollo 11: un gran salto para la humanidad, una fortuna para sus hijos

Misión Apollo 11: un gran salto para la humanidad, una fortuna para sus hijos

Los de Armstrong subastaron gran parte de sus objetos personales y los de Aldrin llevaron a su padre ante los tribunales para controlar su legado Hace 50 años protagonizaron uno de los momentos más memorables de la historia reciente de Estados Unidos. La llegada del hombre a la Luna, vista en directo a través del televisor por

Los de Armstrong subastaron gran parte de sus objetos personales y los de Aldrin llevaron a su padre ante los tribunales para controlar su legado

Hace 50 años protagonizaron uno de los momentos más memorables de la historia reciente de Estados Unidos. La llegada del hombre a la Luna, vista en directo a través del televisor por millones de personas en todo el mundo, supuso un antes y un después no solo en el imaginario colectivo de aquella sociedad marcada por los años de la Guerra Fría, sino para las familias de los tres astronautas que formaron parte de la misión espacial Apollo 11.

Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins fueron los tres grandes héroes de este mítico proyecto de la NASA, la Agencia Espacial de Estados Unidos, que marcó para siempre las vidas de sus hijos, quienes, al igual que los demás, también tuvieron que contemplar desde la pantalla de televisión ese “pequeño paso para el hombre” que acabaría convirtiéndose en “un gran salto para la Humanidad”, y un parteaguas en las vidas de sus padres.

Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin, en una foto oficial de la NASA de 1969.AP

De los tres, Armstrong fue probablemente el más conocido, porque entre otras cosas fue el primer hombre en pisar la Luna, pero una vez concluida la misión llevó una vida bastante hermética y lejos de los focos, al lado de su primera esposa Janet, y de sus dos hijos, Mark y Eric Armstrong. Ambos apoyaron la idea de llevar al cine su vida y el proyecto se materializó en 2018 en la película El primer hombre, protagonizada por Ryan Gosling.

El pequeño, Mark Armstrong, tiene hoy 56 años, y trabaja como ingeniero informático en una empresa de Cincinnati (Ohio). Padre de tres hijos, recientemente aseguró que le encantaría poder seguir los pasos de su padre. “Hacer un viaje turístico a la Luna sería algo maravilloso”, afirmó en una entrevista en la que reconoció que si pudiera no se lo pensaría dos veces, aunque sí admitió que no le gustaría tener que dejar atrás a su familia.

Aldrin, Collins y Armstrong en la Casa Blanca, en 2009.

Junto a su hermano mayor, Eric, supervisó varias subastas en las que se vendieron al mejor postor objetos personales que pertenecieron al legendario astronauta. Desde una chaqueta de cuero, la bandera de Estados Unidos que llevó a la Luna o algunas de sus condecoraciones hasta su correspondencia con varios presidentes estadounidenses. La primera se realizó el pasado invierno y lograron recaudar más de cinco millones de dólares.

Buzz Aldrin también tuvo la suerte de pisar la Luna, aunque en su caso quedó relegado a un segundo plano porque fue después de Armstrong, título de segundo que nunca ha llevado bien y por eso prefiere ser recordado como uno de los integrantes de la primera misión a la Luna. Desde que regresó a la Tierra, nunca estuvo preparado para sobrellevar la fama que se le vino encima y sufrió severos cuadros de depresión y se refugió en el alcohol.

Con dos divorcios a sus espaldas, de los tres astronautas es probablemente quien ha recibido en vida los mayores golpes, el últimos de ellos donde más duele. En 2017 dos de sus hijos, Andrew y Janice Aldrin, interpusieron una demanda en los tribunales en contra de su padre alegando que estaba perdiendo sus facultades mentales, y pidieron someterle a una evaluación psiquiátrica para poder hacerse con el control de su legado y de su dinero.

Michael Collins fue el menos mediático de los tres, para algunos el gran olvidado en toda esta heroica gesta de la NASA en 1969. Mientras los otros dos tripulantes del Apollo 11 se llevaron los galones al convertirse en los primeros hombres que pisaron la Luna, en su caso tuvo que cumplir otra misión dentro del proyecto y fue quien se quedó en el módulo de comando. Aunque fue el único de los tres que pudo orbitar por el lado oscuro de la Luna.

Su matrimonio permaneció sólido como un roble hasta la muerte de su esposa, Pat, hace unos años. Su hija mayor, Kate Collins, se decantó por el mundo de la actuación y a mediados de los 80 se convirtió en una de las protagonistas de la serie de televisión All my children, del canal ABC, mientras que su hermana Ann sigue siendo la persona que se encarga hoy en día de cuidar a su padre, con quien vive en el suroeste de Florida.

Medio siglo después de aquella gesta, la de Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, cada uno de los tres astronautas trataron después de sobrellevar a su manera y lo mejor que pudieron su vida post lunar, muy conscientes al menos del enorme impacto que tuvo en sus vidas y en la de sus hijos, pero siempre con la certeza -y el orgullo- de ver cómo sus nombres terminaron inscritos en los libros de Historia sobre la conquista del espacio.

  • EMILIO LÓPEZ ROMERO
  • Nueva York

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